One day or day one.

26.11.2018

Mil veces he pensado: algún día me encantaría hacer tal cosa o me muero de ganas de hacer tal otra, o mi sueño sería vivir en tal lugar, etc. Y al final no terminas haciendo nada de eso. 

¿Pero sabes qué? Lo único que hacen los sueños por inercia es caerse. Así que hasta que tú mismo no decidas qué día va a ser el primero, y qué día vas a empezar a hacer todo aquello que sueñas, nada cambiará.


Pues eso, que desde Australia escribo!! Quiero decirte que la realidad que antes había soñado, ahora sabe mucho mejor. Y que estoy feliz, aquí y donde esté.

El lunes pasado (¡¡ya hace una semana!!) cogí el primer avión que me dejó en Londres, y de ahí otro a Singapur y finalmente el último, hasta Sydney. Un miércoles. (Si, pasaron 3 días de calendario...).  Decidí quedarme en Sydney unos días, pero en 4 días dejaré el Airbnb en el que estoy ahora, ubicado en un barrio precioso a 15' walk del centro: Rushcutters Bay. Y lo que vendrá después es una ruta por la costa este en una furgoneta e ir parando en campings dirección Brisbane, donde terminará el roadtrip.


Cosas a remarcar

Los viajes en avión se presentaban como una odisea pero no es para tanto. Al intentar seguir como en un horario normal, dormir en los aviones y hacer las comidas correctas, el resultado ha sido llegar viva al miércoles. Hasta aquí todo parecía muy maravilloso pero el jetlag se ha ido presentando de mil formas inimaginables. Siestas eternas, ojos abiertos a las 3-4a.m., desorden en el hambre... pero eso, problemas del primer mundo ;)

Puedo decir que al pasar ya una semana, las cosas se ponen en su lugar.

¿Lo más extraño? Ver árboles de Navidad vestida con ropa de verano y a 22º. Amazing. En realidad en mi cabeza este año no creo que exista la Navidad, sólo la asocio con el frío, la nieve y los gorros. No a shorts, bikini y playa. Sorry not sorry.

Esta semana ha servido para hacer la cuenta bancaria y la tarjeta en el famoso banco CommonWealth que está en cada esquina. Por cierto, en Australia abrir un banco no es ni la mitad de movida que en España.

También ha servido para hacernos con una tarjeta prepago de móvil y tener número aussie. Muy necesario ya que funcionan más con los típicos sms que con WhatsApp.

Y finalmente conseguir aplicar para el TFN, número equivalente al de la seguridad Social para poder trabajar aquí (sí, en unas semanas tocará hacer eso...).

Vamos, las típicas gestiones. Súper recomendable hacerlo tal cual llegar, de verdad! :)


Qué primera impresión me he llevado

Pues a lo que realmente interesa. ¿Sensaciones? Brutalidad. Todo es desproporcionado. El mar, las olas, la amabilidad de la gente. Las porciones de comida. Las distancias. Ah, y aquí suelen comer fuera y/o en la calle, ya que comprar la comida preparada (y healthy) es muy asequible. También cabe decir que imaginaba Sydney como una ciudad carísima por lo que me habían dicho, aunque creo que comparándola con Barcelona las expectativas se han caído. Punto a favor (o eso creo).

Estos días he tenido la oportunidad de ver todo aquello que solo había visto en videos y fotos y que nunca pensé que vería, es más, estaba segura que parecían más de lo que eran. Pero no. Ver las calles de Sydney, la Opera House, descubrir sus playas como Bondi Beach, hacer el Bondi to Coogee Walk y ver los colores y el buen ambiente que se respira. No cabe aquí.



Personalmente aun no me hago a la idea de que voy a estar viviendo un año aquí, lo siento aun como un período de vacaciones. Además, adoro viajar y moverme pero allí donde voy me encanta hacerme mi propio hogar y por ahora, entre Airnb, furgoneta, hostales y demás, es obvio que eso no existe. La maleta seguirá hecha por un mes y las mudanzas más que presentes. Pero eso me parece parte de esta evolución personal, ya que es un reto saber salirte de tu zona de confort y más que salir, sobrevivir sin angustias. A ver si me he explicado.

Por ahora nada de lo que tengo alrededor lo siento mío, lo único que está conmigo son las ganas. Y creo que la felicidad y la libertad individual tienen mucho que ver con esta sensación o este estado.

Solo me queda decirte que cualquier sueño que tengas en mente, por pequeño que parezca, merece la pena volverlo realidad. Cómo he dicho antes, cuando algo que has soñado se vuelve real por mérito propio, sabe aun mejor.

Sueña bien, porque lo que deseas es lo que necesitas.


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O.